martes, 26 de agosto de 2008

Me Volví Un Triste Mendigo...


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No recuerdo cuantas veces lo habré visto, pero aquel mendigo sólo era acompañado del frió y la lluvia….

Repetía más de alguna vez: “Los amores con miedo no pueden cruzar las fronteras, las noches ni los miedos…”

Una tarde me senté a su lado, recuerdo que tenia el tiempo suficiente porque no había barco en la bahía… y me habló…

Mendigo: La culpa es mía y de ella… culpa mía porque deje que fuera con otro y culpa mía, por no ver que era yo quien nacía cada día a su lado…

Me di cuanta que el mendigo inventaba el millón de formas para llegar a ella, pero ninguna de ellas daba resultado…

Quitó su ropa y vistió de harapos…

Gasto su vida por complacerla, “pero no hay peor castigo que el no ser amado”, me dijo….

“Tómame por loco, pero lo entenderás” – me repitió…

Vi como sus ojos se llenaban de aquel liquido viajero al hablar de ella, vi como su voz se volvía melancolía al nombrarla, vi como el amor puede hacer que un mendigo sea el hombre más rico del mundo y al otro segundo, hacerlo nada…

Lo confieso, me volví un triste mendigo… y sólo vivo de un puñado de recuerdos que ya no valen nada…

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